El mes de diciembre nos regaló momentos profundamente significativos que queremos compartir y atesorar. Nuestro museo volvió a ser un espacio vivo, de encuentro, memoria y emoción, recibiendo visitantes que llegaron con curiosidad, respeto y amor por la historia.
A lo largo del mes nos visitaron personas y familias provenientes de distintos lugares que enriquecieron cada recorrido y cada charla: Buenos Aires, Entre Ríos, Humberto Primo, Santa Fe, Sunchales, y también desde más lejos, Brasil, Alemania, Canadá, Israel y México. Cada visita fue un puente entre el pasado y el presente, entre las raíces y las nuevas generaciones.
Uno de los momentos más emotivos fue el encendido de la quinta vela de Janucá en la plazoleta del museo, un gesto cargado de simbolismo, luz y esperanza, compartido en comunidad. La tradición, la identidad y la historia se hicieron presentes en un clima de profundo respeto y emoción.
El cierre del año nos encontró alrededor de una cena de despedida, donde compartimos no solo una mesa, sino también risas, recuerdos, agradecimientos y el orgullo por todo lo realizado. Fue un momento para valorar el camino recorrido y la labor sostenida, silenciosa y constante, que permite que el museo siga creciendo y cumpliendo su misión.
Queremos agradecer profundamente a cada visitante, a quienes nos acompañan, apoyan y creen en este proyecto, y a todas las personas que hacen posible que el museo continúe siendo un faro de memoria y cultura.
Con el corazón lleno, deseamos un muy buen año 2026, que sea extenso, fecundo y luminoso, con nuevos encuentros, más historias compartidas y la continuidad de esta labor que honra nuestro pasado y construye futuro.
Gracias por ser parte.



















